Siempre estamos encantados de recibir en el club amigos
de otras provincias, en este caso un grupo de Girona,
querían que les organizáramos una excursión de nivel
medio tirando a alto, creo que no los defraudamos,
además tuvimos un añadido en las rutas, la nieve que nos
acompaño durante los dos días.
El lugar de encuentro era Tortosa, a las 10.00 horas nos
encontrábamos en un parking de la carretera de Roquetas,
presentaciones y comentario de las rutas previstas,
dejando en el aire las posibles variaciones debido a la
climatología, de hecho solo atravesar los Ports ya
estaba en duda, pues había nevado hacia pocos días,
todos estábamos ansiosos de verlo con nuestros ojos.
El grupo estaba formado por:
Jordi González
Albert Blas
Rubén Roca
Jordi Falgueras
Llegamos al nivel de la urbanización y allí estaba la nieve,
no era de mucho grosor y como la temperatura era de unos
+4 grados no estaba helada, esto hacia que tuviera
adherencia, pero no debíamos bajar la guardia.
Dejamos el asfalto y las pistas de tierra estaban cubiertas
de un buen grosor de nieve, habían unas pocas rodadas de
algún vehiculo y se conducía bien, así que decidimos
seguir adelante, pero aumentando las distancias entre
los vehículos por seguridad en caso de pendientes
deslizantes.


En algunos tramos la cosa se complicaba para
los que llevaban ruedas de carretera, sus coches parecía
que bailaban un vals, en algunas rampas en subida
llegaron muy justo arriba, hasta llegar a una rampa cara
norte con el suelo muy deslizante y con unas curiosas
estalactitas de hielo en sus paredes de piedra, allí se
estreno el uso de las primeras eslingas, que no serian
las ultimas.

Íbamos devorando los 30 km. que atraviesan los Ports,
nuestro destino era llegar a Fredes en la provincia de
Castellón, algunas rampas complicaron la vida a alguno,
pero con un simple tirón se salía del atolladero, creo
que llego un momento en que nos estábamos divirtiendo
todos, solo era cuestión de no dejar hacer a los coches
lo que ellos querían, parecía que su idea era salir
recto en muchos giros, pero con tiento y poca
aceleración seguían por donde queríamos nosotros.

Cuatro horas habíamos tardado en atravesar el
macizo montañoso, al llegar a Fredes nos detuvimos en la
entrada del pueblo y comimos el "de todo" que llevaban
nuestros amigos de Girona, parecía que iban a pasar
varias semanas en el monte, visitamos el pequeño pueblo
y al estar el bar abierto tomamos un reconfortante café
calentito.
La idea era descender de los Ports hasta Peñarroya de Tastavins por
un recorrido que discurre por el interior de un río, así
que nos dirigimos al Boixar y allí dejamos el asfalto,
llevábamos apenas 200 mts. y la pista desaparecía bajo
toneladas de nieve arrastradas por el viento,
comprobamos a pie el lugar y vimos que era imposible su
paso, además con el añadido de un bonito barranco a su
derecha, así que media vuelta y a descender por otro
lugar. La nieve acumulada era bastante importante en
algunos lugares, sospesamos la probabilidad de
encontrarla en el rio y decidimos bajar por la pista
menos complicada de las tres conocidas, la que lleva
directamente a Beceite, para ello debíamos retroceder
unos km. por la pista que nos había traído hasta Fredes.
El inicio de la pista que desciende a Beceite estaba un poco
deslizante por las rodadas compactadas, el dilema fue en
el fuerte descenso en línea recta de varios centenares
de metros, que lleva a un giro de 90 grados y a un
barranco, debíamos evitar que los coches se deslizaran
por las rodadas, así que circulamos todos con dos ruedas
al borde de la montaña, evitando las heladas rodadas
compactadas, a partir de allí según íbamos descendiendo
iba desapareciendo el grosor de nieve, hasta llegar
cerca de la población, que había barro en un largo
descenso pero que cruzamos sin problemas.
Íbamos muy bien de horario, así que decidimos visitar el Parrisal,
zona recreativa y merendero en el rio Matarraña, unas
pasarelas permiten remontar una parte, a partir de allí
también se puede ir al nacimiento del río, pero esto ya
es una excursión de varias horas.
Frente a las abandonadas minas de baritita dejamos los vehículos y
unos centenares de metros a pie en que se hicieron fotos
a todos los rincones, la verdad es que el lugar merece
una visita.
Sin prisa y jugando como niños con la nieve fue pasando el tiempo,
no había prisa por arrancar, la ruta nocturna estaba
asegurada, teníamos hotel reservado en Arnes, al pie de
los Ports, no sabíamos como encontraríamos la pista de
embarrada.
Nocturna divertida, poco barro y muchos charcos, la llegada a Arnes
con sonrisas, dejamos los vehículos por las obras de
pavimentación del pueblo algo apartados y dejamos los
equipajes en el hotel, que por cierto no había nadie, lo
habían dejado abierto y con las llaves en la cerradura
de las habitaciones, así que fuimos a visitar la
población y a tomarnos unas copas en un curioso bar.


Como siempre en Can Barrina nos trataron de
fabula, después de un potente desayuno enfilamos el
segundo día de ruta, la idea era cruzar un largo paso
con grandes pedregales y losas, pero al llegar al lugar
la lluvia había hecho acto de presencia, el recorrido
podía ser algo delicado para la integridad de los
vehículos, además en caso de crecida el lugar se podía
inundar, lo dejamos para otra ocasión y nos dirigimos a
las montañas de Prades, pero llegando a ellas por pistas
claro.

Nuestra sorpresa fue cuando nos acercamos a
Prades y la nieve que habíamos encontrado tres días
antes había desaparecido en su mayor parte, por
curiosidad quisimos llegar al Pla de la Guardia, donde
habíamos colocado el pesebre el domingo anterior, ya no
quedaba nieve, pero si nos envolvía una fina niebla,
decidimos hacer un alto allí y comer unos bocatas, fue
una pena no poder disfrutar del paisaje.
Como hacia frío y acabábamos de comer, que mejor que un café
calentito en un bar de la poblacion, lo que no sabíamos
es que tardaríamos varias horas en poderlo tomar,
descendimos por la fácil trialera que lleva directo a la
población en unos centenares de metros y la atravesamos
sin problema.

Sorpresa, delante nuestro el camino tenia
montículos de nieve arrastrada por el viento, seria de
un metro de altura y se veía muy largo, solución:
embestirla en plan quita-nieve.
A la primera envestida no avance ni un metro, eslingada hacia
atrás y otra vez, entonces veo la cara de los demás,
todos quieren embestir la nieve, así que me aparto y
dejo a Jordi con su Range gasofa para que le estruje los
caballos, mientras el otro Jordi con su Patrol encuentra
un camino alternativo por un paso superior, pero esto no
vale, quieren cruzar la nieve acumulada.
A partir de aquí, que voy a contar, varias embestidas del
Range, turno para Albert, eslingadas hacia atrás, hacia
delante, clavados en la nieve por ambos lados, total
como niños jugando en la nieve con juguetes de varias
toneladas, los regueros cada vez mas hondos....
Mejor ver las fotos siguientes (algunas son de mala calidad,
están capturadas de filmación en video, pero vale la
pena verlas)







Unos metros mas y un largo barrizal con
nieve acumulada, un poco de zapato y cruzamos todos sin
problemas, poco después un paso helado y otra
acumulación de nieve de mas de un metro, el asfalto esta
apenas a 100 mts.
Unas cuantas envestidas y todos fuera, de las ultimas
envestidas casi no gira ni la dirección del coche, pero
logramos llegar todos a Prades.




La plaza interior de Prades estaba
completamente helada, helado también al ver los bajos
del coche, con razón no podía ni girar la dirección, nos
tomamos el retrasado café calentito y rumbo de regreso a
Tarragona, para ello cruzamos la Aballera y els Motllats,
apenas había nieve, llegamos al asfalto en el cruce de
Vilaplana y ya había anochecido, así que seguimos por
asfalto hasta cerca de la Autovia donde nos detuvimos
para despedirnos de estos nuevos amigos de Girona que en
todo momento fueron encantadores, quedamos para una
próxima ocasión, o..., quien sabe si seremos nosotros
los que los visitemos.

Fotos: Manel y Fullet |