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Ruta por los Ports de Beceite y Montes de Prades
22 y 23 de diciembre del 2009

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    Siempre estamos encantados de recibir en el club amigos de otras provincias, en este caso un grupo de Girona, querían que les organizáramos una excursión de nivel medio tirando a alto, creo que no los defraudamos, además tuvimos un añadido en las rutas, la nieve que nos acompaño durante los dos días.
   El lugar de encuentro era Tortosa, a las 10.00 horas nos encontrábamos en un parking de la carretera de Roquetas, presentaciones y comentario de las rutas previstas, dejando en el aire las posibles variaciones debido a la climatología, de hecho solo atravesar los Ports ya estaba en duda, pues había nevado hacia pocos días, todos estábamos ansiosos de verlo con nuestros ojos.
   El grupo estaba formado por:

 














    Jordi González

    Albert Blas

   Rubén Roca

   Jordi Falgueras

    Llegamos al nivel de la urbanización y allí estaba la nieve, no era de mucho grosor y como la temperatura era de unos +4 grados no estaba helada, esto hacia que tuviera adherencia, pero no debíamos bajar la guardia.
    Dejamos el asfalto y las pistas de tierra estaban cubiertas de un buen grosor de nieve, habían unas pocas rodadas de algún vehiculo y se conducía bien, así que decidimos seguir adelante, pero aumentando las distancias entre los vehículos por seguridad en caso de pendientes deslizantes.

                  

                  

    En algunos tramos la cosa se complicaba para los que llevaban ruedas de carretera, sus coches parecía que bailaban un vals, en algunas rampas en subida llegaron muy justo arriba, hasta llegar a una rampa cara norte con el suelo muy deslizante y con unas curiosas estalactitas de hielo en sus paredes de piedra, allí se estreno el uso de las primeras eslingas, que no serian las ultimas.

 


   Íbamos devorando los 30 km. que atraviesan los Ports, nuestro destino era llegar a Fredes en la provincia de Castellón, algunas rampas complicaron la vida a alguno, pero con un simple tirón se salía del atolladero, creo que llego un momento en que nos estábamos divirtiendo todos, solo era cuestión de no dejar hacer a los coches lo que ellos querían, parecía que su idea era salir recto en muchos giros, pero con tiento y poca aceleración seguían por donde queríamos nosotros.

                  


    Cuatro horas habíamos tardado en atravesar el macizo montañoso, al llegar a Fredes nos detuvimos en la entrada del pueblo y comimos el "de todo" que llevaban nuestros amigos de Girona, parecía que iban a pasar varias semanas en el monte, visitamos el pequeño pueblo y al estar el bar abierto tomamos un reconfortante café calentito.
   La idea era descender de los Ports hasta Peñarroya de Tastavins por un recorrido que discurre por el interior de un río, así que nos dirigimos al Boixar y allí dejamos el asfalto, llevábamos apenas 200 mts. y la pista desaparecía bajo toneladas de nieve arrastradas por el viento, comprobamos a pie el lugar y vimos que era imposible su paso, además con el añadido de un bonito barranco a su derecha, así que media vuelta y a descender por otro lugar. La nieve acumulada era bastante importante en algunos lugares, sospesamos la probabilidad de encontrarla en el rio y decidimos bajar por la pista menos complicada de las tres conocidas, la que lleva directamente a Beceite, para ello debíamos retroceder unos km. por la pista que nos había traído hasta Fredes.
   El inicio de la pista que desciende a Beceite estaba un poco deslizante por las rodadas compactadas, el dilema fue en el fuerte descenso en línea recta de varios centenares de metros, que lleva a un giro de 90 grados y a un barranco, debíamos evitar que los coches se deslizaran por las rodadas, así que circulamos todos con dos ruedas al borde de la montaña, evitando las heladas rodadas compactadas, a partir de allí según íbamos descendiendo iba desapareciendo el grosor de nieve, hasta llegar cerca de la población, que había barro en un largo descenso pero que cruzamos sin problemas.
   Íbamos muy bien de horario, así que decidimos visitar el Parrisal, zona recreativa y merendero en el rio Matarraña, unas pasarelas permiten remontar una parte, a partir de allí también se puede ir al nacimiento del río, pero esto ya es una excursión de varias horas.
   Frente a las abandonadas minas de baritita dejamos los vehículos y unos centenares de metros a pie en que se hicieron fotos a todos los rincones, la verdad es que el lugar merece una visita.
   Sin prisa y jugando como niños con la nieve fue pasando el tiempo, no había prisa por arrancar, la ruta nocturna estaba asegurada, teníamos hotel reservado en Arnes, al pie de los Ports, no sabíamos como encontraríamos la pista de embarrada.
   Nocturna divertida, poco barro y muchos charcos, la llegada a Arnes con sonrisas, dejamos los vehículos por las obras de pavimentación del pueblo algo apartados y dejamos los equipajes en el hotel, que por cierto no había nadie, lo habían dejado abierto y con las llaves en la cerradura de las habitaciones, así que fuimos a visitar la población y a tomarnos unas copas en un curioso bar.

                                                    

                  

    Como siempre en Can Barrina nos trataron de fabula, después de un potente desayuno enfilamos el segundo día de ruta, la idea era cruzar un largo paso con grandes pedregales y losas, pero al llegar al lugar la lluvia había hecho acto de presencia, el recorrido podía ser algo delicado para la integridad de los vehículos, además en caso de crecida el lugar se podía inundar, lo dejamos para otra ocasión y nos dirigimos a las montañas de Prades, pero llegando a ellas por pistas claro.

                  


    Nuestra sorpresa fue cuando nos acercamos a Prades y la nieve que habíamos encontrado tres días antes había desaparecido en su mayor parte, por curiosidad quisimos llegar al Pla de la Guardia, donde habíamos colocado el pesebre el domingo anterior, ya no quedaba nieve, pero si nos envolvía una fina niebla, decidimos hacer un alto allí y comer unos bocatas, fue una pena no poder disfrutar del paisaje.
   Como hacia frío y acabábamos de comer, que mejor que un café calentito en un bar de la poblacion, lo que no sabíamos es que tardaríamos varias horas en poderlo tomar, descendimos por la fácil trialera que lleva directo a la población en unos centenares de metros y la atravesamos sin problema.

                                         


    Sorpresa, delante nuestro el camino tenia montículos de nieve arrastrada por el viento, seria de un metro de altura y se veía muy largo, solución: embestirla en plan quita-nieve.
    A la primera envestida no avance ni un metro, eslingada hacia atrás y otra vez, entonces veo la cara de los demás, todos quieren embestir la nieve, así que me aparto y dejo a Jordi con su Range gasofa para que le estruje los caballos, mientras el otro Jordi con su Patrol encuentra un camino alternativo por un paso superior, pero esto no vale, quieren cruzar la nieve acumulada.
    A partir de aquí, que voy a contar, varias embestidas del Range, turno para Albert, eslingadas hacia atrás, hacia delante, clavados en la nieve por ambos lados, total como niños jugando en la nieve con juguetes de varias toneladas, los regueros cada vez mas hondos....
    Mejor ver las fotos siguientes (algunas son de mala calidad, están capturadas de filmación en video, pero vale la pena verlas)

                  

                   
                   
                   
                   
                   
                                    

     Unos metros mas y un largo barrizal con nieve acumulada, un poco de zapato y cruzamos todos sin problemas, poco después un paso helado y otra acumulación de nieve de mas de un metro, el asfalto esta apenas a 100 mts.
     Unas cuantas envestidas y todos fuera, de las ultimas envestidas casi no gira ni la dirección del coche, pero logramos llegar todos a Prades.

                   

                   
                                    
                                                    

    La plaza interior de Prades estaba completamente helada, helado también al ver los bajos del coche, con razón no podía ni girar la dirección, nos tomamos el retrasado café calentito y rumbo de regreso a Tarragona, para ello cruzamos la Aballera y els Motllats, apenas había nieve, llegamos al asfalto en el cruce de Vilaplana y ya había anochecido, así que seguimos por asfalto hasta cerca de la Autovia donde nos detuvimos para despedirnos de estos nuevos amigos de Girona que en todo momento fueron encantadores, quedamos para una próxima ocasión, o..., quien sabe si seremos nosotros los que los visitemos.

                                     

                                                                                                                           Fotos: Manel y Fullet
     Fullettortuga - 2010
                                                                                       
 
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