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Llegada al restaurante
"Ca l´Ermità", un fin de fiesta fantástico, pero ya
no quiero escribir mas,
quisiera "pegar" en esta pagina el relato de TataTanke
publicado en el Foro Tata, la verdad es que al leerlo he
podido comprobar el sentimiento general de amistad y
buen rollo que existe entre la gente de la marca nunca
había visto esto antes, la verdad es que me ha
emocionado. No tengo un Tata, mi coche es otro, pero
conozco los Tatas desde la creación del club hace 7 años
en conocí a Eva y Manel y hemos pasado muchos fines de
semana reparando lo que Eva rompía (sobre todo no le
digáis a Eva lo que estoy escribiendo aquí, me daría una
colleja).
Estoy orgulloso se que hayáis compartido con Pilar y
conmigo vuestra concentración, os lo agradecemos y para
la próxima ayudaremos en lo posible a Tata Team para
superar las dos concentraciones realizadas, gracias por
vuestra amistad.
Fullettortuga
por Tatatanke el Vie Jun 19, 2009
10:16 pm
Bueno, aquí está mi versión de los hechos.
Día primero.
Después de semanas deseando que llegara ese momento,
por fin estaba allí. No sin antes discutir por enésima
vez con el Garmin, somos como las parejas añejas, nos
hablamos, no nos escuchamos, ni nos hacemos caso pero no
podemos vivir el uno sin el otro. De todos modos
llegamos puntuales, hechos un manojo de nervios por la
emoción de conocer en persona a todos aquellos amigos
con los que compartimos una pasión pero hasta entonces
no nos conocíamos. Sin embargo, como dice Fofo, era como
si nos conociéramos de toda la vida. El primero con el
que estreché mi mano fue Chopper y Chopper pequeño (es
un decir). Esas llantas negras y las gomas de tacos
hacen que sea imposible que pase desapercibido. Después
de saludar a Chopper giré la cabeza hacia la izquierda y
pude ver como algo de aspecto reducido pero una gran
persona se acercaba a nosotros inexorablemente, se
comporta igual que conduce, determinada, alegre, basta
que el obstáculo sea difícil para la entren unos deseos
irrefrenables de superarlo. Así conocimos a Eva que nos
fue poco a poco presentado a su escudero de lujo, Manel,
y todos los demás miembros del Club Tortuga TT.
Disculpadme si en alguna ocasión no me presente
convenientemente, pero estaba realmente acojonado. Allí
estaba también Safarito, repasando las fotos pensé en la
técnica tan depurada que tiene conduciendo, con un Ex
87cv y como supera los obstáculos limpiamente. Yo de
mayor me gustaría ser así. Por cierto quiero agradecer a
todos los consejos que me dieron, hasta entonces todo lo
que había hecho era en solitario, para bien o para mal.
Gerard y Manel entre otros siempre estuvieron cerca para
darme tal o cual consejo, pero si hay que dar un premio
a la paciencia se lo daría a Carlos. Tatero peculiar
donde los haya. No se cansaba de darme instrucciones, a
las que yo ponía cara de póker. El insistía una y otra
vez. Hasta que yo miraba hacia lados con cara de
suplica, donde los demás que asistían divertidos al
diálogo de besugos, hasta que alguien se apiadaba y le
decía a Carlos “Díselo en castellano que no te
entiende”. Carlos se disculpaba e insistía incansable en
las instrucciones que tras dos frases volvía a construir
inconscientemente en catalán. Gracias Carlos
por tu paciencia, los conceptos dreta y esquerra me
quedaron claros, más que nada porque agitabas las manos
en una u otra dirección. El concepto “¡molt poc a poc,
poc a poc!” no me quedó tan claro, aunque intuyo que era
aquello que repetías insistentemente antes de echarte
las manos a la cabeza y escuchar un “Crock” en los bajos
del Tati. Entre tanto iban llegando más componentes de
la concentración, Svaltu y Marta, JorgeB, Ana y Mini
Jorge B, Enrique, “Los Avis Tata”, etc seguro que alguno
me dejo, perdonadme los no nombrados. Como ya he dicho
nunca antes había realizado un circuito. La experiencia
fue muy grata. A mí me sirvió para reconocer mis
errores, conocer las limitaciones del Tati y lo que más
me sorprendió, lo que es capaz de hacer este coche. Una
vez más gracias por todo lo aprendido, que a vosotros
seguro os parece poco pero como dijo Einstein: “Solo hay
dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana y
de lo primero no estoy muy seguro”, pues bien mi
estupidez (léase ignorancia) hoy es un poco menos
infinita. Bueno después de la foto de familia, de que
Blues mi perrita se quisiera comer una mano de Svaltu
cuando cambiaba las ruedas a JorgeB, después de las
averías de rigor de los Tatis (esto merece un capítulo
aparte) las cuales afortunadamente se subsanaron y que
dejaron patente el concepto de familia, más que de
grupo, los que no sabíamos dejamos hacer a los que
sabían y estos se volcaron con los damnificados. Pues
después de todo esto a disfrutar en la cafetería de la
Gasolinera CEPSA de la Tv7211 de una opípara comida en
buena compañía. A nosotros nos tocó cerca a Safarito que
a los postres acechaba cualquier crema catalana,
deliciosa por cierto, que le rondara cerca, y no solo
eso, además se quería comer el flan de alguien. Me
resisto a pasar por alto el comentario de Enrique cuando
nos sentamos a la mesa en tono de advertencia señalando
una silla vacía a su derecha: “Aquí hay un niño”,
refiriéndose a su nieto. Se me quedo cara de susto y
dije: “Coño, como será la criaturita como para que vayas
advirtiéndolo de antemano” Como pude comprobar después,
me explico que era un muchacho tranquilo y de lo más
majo. Solo que había gente que no le gustan los niños,
cosa que no puedo entender y que solo justificaría en
caso de algún asilvestrado, que los hay, pero tranquilos
esos acaban siendo políticos y no se sientan a tu mesa.
Tras los cafés, reportaje de los Tatis y a encarar la
ruta. Cruzamos Constati que abandonamos por la calle
Pallaresos donde nuestras gomas comenzaron a probar el
polvo del camino. Pronto vadeamos por primera vez el
Francolí. Lo remontamos por su margen izquierda hasta la
refinería, donde volvimos a vadearlo para seguir
remontándolo por su derecha, hasta que dejamos atrás las
llameantes torres de la planta industrial. En ese
momento nos separamos en dos grupos, los que aun tienen
aprecio a la pintura del Tati y los que habíamos acudido
en busca de emociones fuertes. Para los segundos la cosa
prometía, el cañaveral era tan espeso que apenas se
intuía el camino, no me hubiera extrañado ver a Manel
sobre el capó del Tatateam armado con un machete
abriendo la ruta entre las cañas. Además el camino se
humedecía a medida que nos internábamos hacia el norte.
Lamentablemente un evento imprevisto organizado en
alguna finca que deberíamos atravesar nos impidió
continuar con una de las zonas más arriesgadas de la
ruta. Ahora, lo divertido que era ver una hilera de
Tatis dar media vuelta en un camino embarrado, tan
estrecho que los cañaverales que lo flanqueaban más que
arañazos en la pintura dejaron surcos de labranza en los
laterales de los Tatis. Nos volvimos a reunir con el
grupo de los cabales en una finca cercana para desde
allí tomar asfalto para antes de llegar a Vilallonga del
Camp y enfilar el cauce seco del rio Riera de la Selva.
La pista permitía darle cierta alegría controlada al
pedal derecho, cosa que Eva no dudo en brindarnos. Como
ella era la única que veía donde iba, los demás nos
entregamos, como el rebaño sigue a su pastor, a
perseguir una estela de polvo que dejaba el coche que
nos precedía. De este modo y con polvo hasta las orejas
alcanzamos las inmediaciones de La selva del Camp. Un
corto tramo de asfalto nos llevó hasta el camino de
Coma, inicio de una ascensión que a cada metro se
presentaba más espectacular. En la ermita de Sant Pere
hicimos un pequeño receso, allí pudimos admirar la vista
sobre el Camp de Tarragona, un aperitivo de lo que nos
esperaba más arriba. A partir de aquel punto y hasta la
cota más alta la conducción fue un acto de Fe. El ángulo
que el sol había tomado nos dejaba literalmente ciegos y
el desnivel a sortear se me antoja realmente
espectacular. Así que sin más referencia que los
matorrales que arañaban el lateral del Tati y Dios para
los creyentes ganamos la cima con el sol inundando por
completo nuestros parabrisas y nuestras retinas. La
oruga mecánica como debían verse nuestros vehículos
desde el cielo avanzó parsimoniosamente por la cordada
de la sierra a la que se encarama el Puig d´en Cama. A
partir de entonces iniciamos el descenso por
serpenteantes caminos que nos brindaban un maravilloso
paisaje con el Mediterráneo de fondo. Lastima el aire no
fuera tan limpio como la vista se merecía. Volvimos a
ganar el asfalto para poner rumbo a Vilaplana desde
donde, metidos de lleno en territorio de “los perfil
bajo” atacamos el Puerto de La Mussara a velocidad de
crucero. Durante la ascensión entre los claros de bosque
mediterráneo nos deleitábamos contemplando el Baix Camp.
Después de superar La Mussara volvemos a nuestro medio
natural, el polvo del camino. Por pistas más sencillas
atravesamos Els Motllats para ganar la carretera de La
Febró y poner rumbo al final del la ruta prevista para
el primer día en Prades, no sin antes despedirnos de
Svaltu y Marta que lamentándolo mucho no podían seguir
acompañándonos. Espero que en otra ocasión disfrutemos
más tiempo de su compañía. Una vez en Prades rodamos
sobre asfalto con la oscuridad de la noche acechando y
el pensamiento puesto en un confortable descanso en
Fonda Toldrá en Ulldemolins. La caravana de Tatas inundo
la tranquila población de la Comarca del Priorat
prácticamente sin inquietar ni la hojarasca, se ve que
sus gentes están acostumbradas al vaivén de los
visitantes de paso. Ya instalados en la Fonda Toldrá
disfrutamos de, se me antoja, una exquisita cena,
excelentemente presentada, y aun más agradable al
paladar que a la vista. El día culminó con una ligera
tertulia en la terraza, a la que la concurrencia de las
estrellas hubiera puesto un broche de oro. Por el
contrario una leve lluvia no consiguió apagar los
comentarios graciosos ni el intercambio de emociones
vividas. Por cierto hablando de lluvia, Safarito como
hombre del tiempo no tiene precio, nada más salir a la
terraza dijo: “hace buena noche”, menos mal que fueron
cuatro gotas que si llega a decir mala volvemos en
barca.
Día segundo.
Después de un
reparador sueño, al menos para mí que debido a mi tamaño
había dormido durante las dos noches anteriores con los
pies sobresaliendo por la puerta de la tienda de
campaña, nos preparamos para afrontar una nueva etapa.
Limpieza de parabrisas, fruta fresca y agua para el
camino, entre tanto fueron incorporándose otros ilustres
miembros de foro, Fofo y Luis, que no pudieron acudir el
día anterior pero que no podían resistirse a compartir
algunos kilómetros con nosotros. A través de unos
enormes ventanales, de los que aún colgaba el final de
la primavera, el sol, preludiando el verano, anunciaba
otro caluroso día. Inundaba el comedor de la pensión
Toldrá donde el café era acompañado de tostadas untadas
con tertulias de transmisiones y barras de torsión. Como
el restallar de las espadas cruzadas de Tres Mosqueteros
prestos al combate brotaban los coloquios sobre mecánica
Tatera cada vez que Safarito, Fofo, y Luis coincidían en
2 metros cuadrados. Si hubiera un premio a los Brico-frikis
se lo habrían llevado de calle. Cada vez que los veías
juntos no cabía duda, tornillería, juntas y muelles
brotaban de sus bocas, quedé impresionado con el
despliegue técnico-mental. Tras disfrutar unos breves
minutos de las calles de Ulldemolins reemprendimos la
ruta ganando por asfalto el inicio de la misma allá por
Prades. Un breve camino más o menos llano para entrar
rápidamente en desniveles que nos llevaran a cotas más
altas desde las que divisar el valle del Siurana y la
sierra de Gritella. Un pequeño descanso en un prado
cercano a unas ruinas de probablemente una masía
abandonada tras la guerra civil, según me he documentado
era habitual en la zona estos abandonos debido a la
fuerte actividad del maquis. Iniciamos el descenso hasta
vadear el Siurana efectuando numerosos revirajes a lo
largo de un camino que se plegaba una y otra vez sobre
si mismo. Antes de llegar al rio me convertí en la
envidia de muchos para alegría de Eva, que estaba loca
por ejecutar un rescate. Sin barro no es ruta. Antes de
una de las revueltas había una zona embarrada, Eva la
atravesó por la parte alta de las rodadas, no sin cierta
dificultad, ya que casi saliendo el barro cedió y el
Tatateam se desplazó. Como estaba a punto de superar el
obstáculo la inercia, el desnivel y su propia pericia la
ayudaron a salir con aparente facilidad del lance. Yo
que la seguía en orden de marcha pensé: Por la derecha
paso con mucha facilidad, por la izquierda el paso de
Eva ha hecho más inestable el terreno y resultará más
complicado. No tuve duda. Para mí no hay nada más
vergonzoso que un todoterreno limpio. Sin dudarlo opté
por el barro. Casi estaba fuera cuando, igual que al
Tatateam, el terreno cedió bajo mis ruedas y el Tati
hincó literalmente el morro por la parte derecha en el
fango. Como Eva ya se había encargado de removerlo,
¡premio! me gané el dudoso honor de quedarme enganchado.
Así que eslinga y al barro. Eva no se cansó de
agradecerme la diversión. Se decidió que el resto del
grupo superase el obstáculo por la parte derecha menos
húmeda y más estable ya que íbamos algo justos de
tiempo. Me consta que alguien prefirió el fango como yo,
pero con bastante más éxito. Tras vadear el Siurana
iniciamos de nuevo el ascenso hasta ganar el asfalto en
la T704 dirección La Febró. Antes de llegar a la
población nos volvimos a internar en el bosque para
detenernos en un pequeño claro. El objeto de esta parada
era visitar Els avencs de la Febró. Un breve paseo de
300 metros a través de un sendero nos condujo a un
espectacular paraje. Una sima abierta oculta entre la
vegetación donde apenas lograban colarse algunos rayos
de sol, esto hacia que en la zona más profunda el
frescor llegara a tornarse en frío. Reanudamos la marcha
hasta ganar de nuevo el Pto de La Mussara. Esta vez con
el propósito de descender por carretera hasta Alcover.
Una deliciosa variedad de ensaladas y carnes asadas nos
esperaban en Ca L´ermita D´alcover. A medida que las
fuentes de ensalada rulaban de mano en mano sobre la
mesa, la conversación entre comensales de tornaba más
coloquial y derramaba la confianza que se había forjado
compartiendo emociones durante dos días. Los temas de
cubiertas recauchutadas y pistones dejaron paso a los
comentarios cómicos de nuestras propias miserias
particulares. Cuando junto a otra persona te ríes de ti
mismo y tus penurias, quiere decir que no tienes miedo,
que no necesitas aparentar nada que no eres, ya que
tienes confianza en el otro. Es decir te sientes que
estas con un amigo. De esta manera llegamos a los
postres, risas, aplausos, reconocimientos y premios. El
Tata más veterano Svaltu, en honor a ello exhibió
algunos achaques. El más preparado Chopper. El más nobel
Sergi. El que vino de más lejos JorgeB, que es como un
mehari pero al revés, puede conducir sin miccionar
durante más de 500kms. Luego las despedidas y
felicitaciones, agradecimientos a Peiri, Club TotugaTT y
Tatateam (fabuloso) por vuestra dedicación y paciencia,
a todos los que acudieron gracias por compartir con
nosotros dos días y un montón de kilómetros de pasión
común. A los que no pudieron acudir deseo conocerlos
pronto y animarlos para la próxima. A los que debían y
no acudieron una pedorreta, probablemente no están a la
altura de los vehículos que venden y mucho menos de sus
clientes. A Baas gracias por acompañarme incansable al
fin del mundo si fuera necesario. Creo que fuimos los
últimos en partir de regreso a casa, tuvimos la
impresión de dejar una peculiar familia en Tarragona.
Como si de los dibujos animados de Hanna-Barbera, “los
autos locos” se tratara. El Tatateam bien pudieran ser
Los Hermanos Macana. Por cierto ¿habéis notado el
parecido del profesor Locovich con Chopper? Los demás
parecidos los dejo a vuestra elección. Cansados y muy,
muy satisfechos por la experiencia vivida pusimos rumbo
al cruce de caminos que es Madrid, pero como no podía de
otra manera conduciendo un Tata, susto tremendo. Al
tomar carretera rápida, el volante vibraba una cuarta
arriba y abajo. ¡Demonios! A más de 500Km de casa un
domingo por la tarde y me pasa esto. Siendo un Tata lo
raro era que no ocurriese. A ver recapacitemos y no
perdamos la calma. Era como si las ruedas estuvieran
desequilibradas pero una burrada. Me dolían los brazos
de sujetar el volante con fuerza. Paré en la primera
gasolinera con lanza de lavado que pillé. La rueda
delantera derecha era como de una pieza del barro que
tenia. Hasta piedras saqué de dentro de la llanta y unos
tres kilos largos de barro. El susto quedo en nada, y
llegamos a casa con normalidad y un brazo como un jamón
que tenia Baas. ¡Joder que mosquitos hay en Tarragona!
Hasta Pronto.













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